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EL MONÓLOGO INTERIOR

Esta es una de las palabras que más repito en la consulta, sin duda, los pacientes que me estén leyendo estarán asintiendo con la cabeza… Con monólogo interior ó interno me estoy refiriendo a esas frases que constantemente nos estamos diciendo a nosotros mismos,de forma negativa, sin ser conscientes de ello, que van haciendo mella si no conseguimos HACERLAS CONSCIENTES primero, para cambiarlas después.

Ejemplos serían: “ya he vuelto a meter la pata”, “si es que no aprendo”, “no voy a poder”, “soy incapaz de hacerlo”, “para que me voy a poner si es imposible”, “mi amiga lo hizo, pero yo no soy como ella”… Estas frases, repetidas en el tiempo, van minando nuestra autoestima al hacer hincapié en lo negativo, anticipándonos, y sin que nos demos cuenta las vamos “haciendo nuestras”, incorporándolas a nuestro lenguaje habitual.

Con hacerlas conscientes me refiero a prestarles la suficiente atención como para ver lo que nos decimos a nosotros mismos en ese monólogo interno, para tomar en cuenta la enorme importancia del lenguaje que usamos con nosotros y saber si ese lenguaje nos perjudica  ó nos ayuda.

¿Qué hago con este monólogo interno del paciente en la consulta? Primero, preguntarle qué es lo que se dice a sí mismo cuando tiene que tomar una decisión, cuando tiene un reto que afrontar en su vida diaria, en definitiva, cómo  se habla a sí mismo. Después, hacerle ver que se está minusvalorando con ese tipo de lenguaje empleado y que es necesario que produzca otro monólogo alternativo, si puede ser positivo, mejor, pero aunque fuese neutro también serviría, porque a cada uno de nosotros nos funcionarán varios distintos.

Que intente cambiar esas frases por otras neutras como “ya sé que no será fácil, pero puedo probar a ver”.  Que intente formular otras palabras positivas como “si me esfuerzo es muy posible que lo consiga”.

Lo esencial es DARSE CUENTA DE LO QUE ME DIGO A MI MISMA, para ser capaz de generar frases alternativas que no sigan alimentando la minusvaloración personal.

 

Te animo a que seas consciente del lenguaje que empleas contigo , y consideres si necesitas modificarlo. Si es así, ¡adelante! Todo es cuestión de práctica. Ya sabes, tienes el formulario en la página Contacto para que me cuentes lo que te preocupa.

 

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