En mi profesión de psicóloga he aprendido que sí soy capaz de ayudar a mis pacientes, algo que, cuando empecé hace 25 años, no lo tenía tan seguro.
Yo quería y pretendía hacerlo, pero cuando no tienes experiencia sientes inseguridad, que es lo que yo sentía cuando empecé a ver mis primeros pacientes.
He aprendido además que:
1. Puedo contribuir a mejorar el estado de ánimo de mis pacientes.
2. Puedo ser su persona “segura”.
3. He aprendido a ver sus carencias afectivas, esas carencias de la infancia que todos llevamos a cuestas y que en la consulta podemos abordar.
4. Puedo sostenerles y guiarles.
5. He hecho posible que mis pacientes confíen en mi, algo que me satisface muchísimo.
6. Mi consulta se ha convertido en un lugar de acogida incondicional para todos mis pacientes, en el que la escucha atenta es mi mejor herramienta.
7. He conseguido algo esencial e imprescindible para que la terapia funcione, que es desarrollar la alianza terapeútica con todos ellos, ese vínculo tan especial que se forma entre cada paciente y yo.
8. He aprendido de ellos que siempre es posible mejorar, aunque sea muy poco, porque ese pequeño paso te ayuda a ver tus problemas de otro modo y con otra perspectiva. Sabía que era posible, pero, en ocasiones, lo he hecho a la vez que ellos y he sentido que yo también podía hacerlo. He sostenido y me han sostenido.
9. He aprendido que puedo escuchar sus terribles experiencias y vivencias sin derrumbarme emocionalmente, lo que no implica que no sienta dolor, como persona que soy.
10. He aprendido también, que todos mis pacientes sienten miedo de algo ó de alguien y eso determina, en ocasiones, su comportamiento y su forma de pensar sobre ellos, sobre sus propias capacidades. Y que eso que piensan, casi nunca es totalmente cierto, se equivocan al minusvalorarse.
Si tienes dudas y quieres contactar conmigo de forma confidencial mi correo electrónico es: monicagp@gmx.es
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